Ejercicios de Concentración

Los siguientes ejercicios buscan desarrollar la cualidad de concentración en el buscador, si puedes tener un poder de concentración mayor, no solo meditaras mejor, sino, estarás enfocado en tus metas, en tus prioridades y tendrás mejores resultados en cualquier cosa que pretendas realizar, no solo en la meditación sino en tu vida ordinaria.

Aquí encontrarás una buena cantidad de ejercicios que puedes realizar en casa. Recuerda, es indispensable que tu columna vertebral esté recta, y tu respiración sea lenta y profunda en todos los ejercicios. Disfruta de cada uno, si uno no te funciona, sigue con el siguiente, hasta que encuentres aquel que se sienta como tuyo propio.

Recuerda también de realizar estos ejercicios en un lugar tranquilo y sin interrupciones externas, preferiblemente practica en tu habitación, en un rincón donde hayan puedas colocar una mesa con flores, una candela o la foto de algún maestro de meditación por el que sientas devoción. La meditación es el arco, la concentración es la flecha.

 

EJERCICIOS:

La punta de tu pulgar: Concéntrate en un solo objeto.  Para concentrarte en la punta de tu pulgar, imagina que tu única posesión es tu pulgar.  El resto de tu cuerpo no te pertenece, solo tu pulgar.  Si tú quieres concentrarte en la punta de tu nariz, siente que eres el dueño solamente de tu nariz; no el dueño de tus ojos, tus oídos, tu boca, tus costillas.  Si empiezas a pensar en algo más, siente que estas entrando en un territorio extranjero.  De esta manera, desarrollarás el poder de la concentración.

Tienes la libertad de escoger cualquier parte de tu cuerpo para concentrarte, pero trata de utilizar una parte que sientas muy tuya.  No te concentres en tu brazo, mano o en tu pierna.  Toma una parte muy pequeña de tu cuerpo (el ojo, la nariz o la punta de un dedo).  Mientras más pequeña sea la parte escogida, mejor será tu concentración.

 

La cosa más pequeña.  Cuando desees adquirir el poder de la concentración, identifícate con la cosa más pequeña posible. Sólo así te convertirás en todo-poderoso.  Dios es todo-poderoso no porque Él sea la vastedad en sí misma, sino porque Él está   dentro de la hormiga así como dentro del elefante.  Dios es todo-poderoso porque Él puede ser tanto el elefante como la hormiga. Él es lo Infinito y Él es lo finito.  Solo por el hecho de ser finito e Infinito al mismo tiempo, Él es Omnipotente.

 

Una llama en tu corazón.  Suavemente imagina una llama dentro de tu corazón. Tal vez en este momento es pequeña y titilante; no es una llama poderosa.  Pero llegará el día en que definitivamente será la más poderosa e iluminadora llama.  Así que cada día antes de rezar y meditar, trata de imaginar esa llama dentro de tu corazón como una llama ardiente. Y trata de imaginar que esta llama está iluminando tu mente.  No puedes concentrarte a tu entera satisfacción porque la mente no está enfocada.  La mente está constantemente pensando en muchas cosas.  Se ha convertido en una víctima de muchos pensamientos no deseados.  La mente no tiene la iluminación apropiada, así que imagina una bella llama dentro de tu corazón, iluminándote.  Lleva esa llama iluminadora dentro de tu mente. Entonces verás gradualmente un  rayo de luz dentro de tu mente.  Cuando tu mente empieza a estar iluminada, es fácil, muy fácil concentrarte por períodos largos e igualmente concentrarte más profundamente.

 

El sonido de los latidos de tu corazón.  Si deseas escuchar el sonido de los latidos de tu corazón, esto sería muy bueno.  Si unes tus manos a la altura de tu corazón podrás sentir sus latidos.  Entonces, después de desarrollar tu poder de concentración, puedes meditar en los latidos de tu corazón en cualquier parte de tu cuerpo.  Si tu  mente te está molestando, puedes traer el martillo – los latidos de tu corazón – y golpear a la mente para que se porte bien.

 

La fotografía de un Maestro espiritual.  Cuando  quieres practicar la concentración, debes escoger algo que te de gozo  inmediato.  Si tú tienes un Maestro, la fotografía de tu Maestro te dará gozo inmediato.  Si  no tienes un Maestro, selecciona algo que sea profundamente bello, divino y puro, como una flor, por ejemplo.

 

Tan puro como una flor.  Por favor mira la flor entera por unos segundos, y mientras te vas concentrando en ella, trata de sentir que tú mismo eres esa flor.  Al mismo tiempo, trata de sentir que esta flor está creciendo dentro de tu corazón – en la intimidad de tu corazón.

Después trata  de concentrarte gradualmente en un pétalo en particular de  la flor.  Siente que este pétalo que has escogido es la  forma-semilla de tu  existencia-realidad.  Después de unos minutos vuelve a concentrarte en la totalidad de la flor y siente que esta es la Realidad Universal.  Hazlo así varias veces, concentrándote primero en el pétalo – la forma-semilla – y luego en la flor entera – la Realidad Universal.

Mientras haces esto, por favor no permitas que ningún pensamiento entre en tu mente, trata que tu mente permanezca totalmente calmada, callada y tranquila.  También trata de mantener tus ojos medio abiertos.

Después de  cierto tiempo, por favor cierra tus ojos y trata de ver la flor en la que te has estado concentrando dentro de tu corazón.  De la misma manera en la que te concentraste en la flor física en tu mano, ahora dulcemente concéntrate en la flor que está dentro de tu corazón con tus ojos cerrados.

Una flor significa pureza.  Trata de sentir que tu corazón se ha vuelto tan puro como la flor.

 

Purifica tu aliento.  Si quieres desarrollar una mejor concentración, antes de empezar tu meditación repite el nombre de Dios, “Supremo”, unas 20 veces lo más rápido que puedas.  Primero purifica tu aliento repitiendo “Supremo”. El aliento debe ser purificado; hasta que el aliento esté purificado, la mente divagará y no podrá permanecer enfocada en un punto.  Si el aliento ha sido purificado, entonces la mente no podrá actuar como un mono inquieto.

 

Crece en el aliento de Dios.  Concéntrate en tu divinidad interna.  Siempre trata de sentir que estás a salvo cuando estás con Dios; con la Divinidad.  Deja que Dios y las cualidades divinas dentro de ti actúen en contra de tus cualidades humanas no divinas.  Cuando tu repites la palabra “Dios”, por favor trata de sentir tu verdadero amor por Dios.  Cuando te estés concentrando, siente que en verdad estás creciendo en Dios, en el propio aliento de Dios.  Entonces tu concentración está destinada a hacer algo por ti.

 

Conviértete en el observador.  Primero trata de enfocar tu atención en un objeto en particular, después entra en el objeto, y por último ve más allá de él. Luego regresa a ti mismo y conviértete en el observador, o Sakshapurusha.  Esta es la verdadera concentración.  Este es el secreto de la meditación.  Si tú lo sabes,  puedes concentrarte más efectivamente.